Cinco familias de tratamiento.

No hacemos de todo. Hacemos cinco cosas, y las hacemos hasta el final.

De cada una te contamos aquí qué problema resuelve, cómo la abordamos en esta clínica, con qué material y cuándo no la recomendamos. Lo que no hacemos mejor que otro lo derivamos, y te decimos a quién y por qué.

Los datos de material, sesiones y anestesia son orientativos. Ninguna ficha sustituye a una exploración: se confirman en la primera visita.

Las cinco familias, en detalle

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Implantes y cirugía

Qué resuelve

Un implante sustituye la raíz de un diente que ya no está. Encima va una corona, y esa corona vuelve a masticar.

No es una pieza que se coloca y ya: es un tornillo de titanio que tiene que integrarse en tu hueso, y quien manda es el hueso. Por eso lo primero que miramos no es el hueco, sino lo que hay debajo y alrededor.

Cómo lo hacemos aquí

Planificamos sobre el volumen completo: cuánto hueso hay, de qué calidad, por dónde pasa el nervio y cómo cierra la boca del lado contrario. Con eso decidimos la posición del implante en función de la corona que va a llevar encima, no al revés. Si falta hueso, te decimos cuánto falta y qué injerto haría falta. Si no hace falta injerto, no se hace.

Qué vas a notar

La cirugía se hace con anestesia local y la mayoría de la gente describe presión, no dolor. Después hay unos días de inflamación, con pauta de analgesia y frío por escrito. Entre la colocación y la corona definitiva pasa el tiempo de integración; si la zona se ve al hablar, no te vas de aquí con el hueco a la vista.

Cuándo no lo recomendamos

Si fumas mucho y no quieres reducirlo, y si hay encía inflamada o periodontitis sin tratar. Un implante rodeado de encía enferma se pierde igual que se pierde un diente: primero tratamos eso y luego hablamos. También lo aplazamos cuando hay bruxismo sin controlar; ahí la férula va antes que el titanio.

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Prótesis y estética dental

Qué resuelve

Devolver forma, función y color a un diente que ya no puede sostenerse solo con una reconstrucción.

Coronas cuando queda poco diente, incrustaciones cuando queda bastante, carillas cuando el problema es la cara visible y el diente por detrás está sano. La diferencia entre las tres es cuánto diente hay que quitar, y esa es la conversación importante.

Cómo lo hacemos aquí

Se talla lo mínimo que permita el material: por eso usamos zirconio monolítico o disilicato de litio y no metal-cerámica. El color se elige con guía y luz natural, contigo delante del espejo, antes de mandar nada al laboratorio. Y antes de cementar, la pieza se prueba en boca: si el ajuste no nos convence, vuelve al laboratorio y tú no te la llevas puesta.

Qué vas a notar

La primera sesión es la larga: tallado, registros y provisional. Con el provisional se come; es más frágil que el definitivo, no un adorno. En la segunda sesión se prueba, se ajusta el contacto con los dientes vecinos y con la mordida, y se cementa. Los primeros días notarás la pieza; a la semana, no.

Cuándo no lo recomendamos

No hacemos carillas sobre dientes sanos por rutina, ni blanqueamientos agresivos, ni coronas para «igualar» un diente que se arregla con un composite. Si lo que te molesta se resuelve puliendo o reconstruyendo, se hace eso: quita menos diente. Y no cementamos nada definitivo mientras la encía o la mordida estén sin resolver.

Sala de trabajo de la clínica dental Prat & Ferrer en Mataró
Todo lo que se cementa pasa antes por una prueba en boca. Si el ajuste no convence, la pieza vuelve al laboratorio.
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Ortodoncia y alineadores

Qué resuelve

Colocar los dientes donde puedan limpiarse y morder sin desgastarse unos a otros. Lo estético viene después, y viene solo.

Un apiñamiento no es únicamente una cuestión de aspecto: es una zona donde el cepillo no entra y la encía se inflama año tras año. Una mordida cruzada carga siempre las mismas piezas. Eso es lo que tratamos.

Cómo lo hacemos aquí

Escaneamos en lugar de tomar impresiones con pasta, planificamos el movimiento sobre el modelo digital y te enseñamos a qué punto queremos llegar antes de empezar. Trabajamos con alineadores transparentes y con ortodoncia fija, y elegimos según lo que el caso necesite mover, no según lo que se vea menos. La retención posterior forma parte del tratamiento: no es un extra que se cobra al final.

Modelo dental impreso en resina sobre la mesa de trabajo
Escaneado en lugar de pasta de impresión: la arcada entera se registra sin material dentro de la boca.

Qué vas a notar

Los primeros días de cada fase hay presión y sensación de dientes «flojos»: es exactamente lo que tiene que pasar. Con alineadores hablarás raro un par de días. Los controles son cortos y se espacian varias semanas. Al terminar entregamos retención, y esa retención se revisa como se revisa un diente.

Cuándo no lo recomendamos

No recomendamos alineadores cuando el caso pide movimientos que el plástico no controla bien: rotaciones grandes, extrusiones o cierres de espacio con movimiento de raíz. En esos casos proponemos fija, o las dos combinadas, aunque prefieras la opción invisible. Y no empezamos ortodoncia con caries activas o encía inflamada: mover dientes sobre eso es empeorarlo.

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Odontología conservadora y endodoncia

Qué resuelve

Quedarnos con el diente. Es el tratamiento más barato que existe y el que menos se presume.

Una caries a tiempo es un composite de una sesión. La misma caries dos años después es una endodoncia y una corona. La diferencia no la marca la técnica: la marca el momento en que se mira.

Cómo lo hacemos aquí

Quitamos solo tejido enfermo y reconstruimos con composite estratificado por capas, ajustando color y anatomía para que no se distinga de lo que tienes al lado. Cuando queda poco diente, una incrustación de cerámica devuelve la forma sin tallar todo el contorno. En endodoncia trabajamos con magnificación: se ve el conducto antes de entrar en él, no después.

Qué vas a notar

Una obturación se hace en una sesión y se come el mismo día. Una endodoncia quita el dolor que te trajo, aunque el diente quede sensible al morder unos días. Si el diente estaba muy destruido, te diremos desde el principio que después va a necesitar una corona o una incrustación: forma parte del presupuesto inicial, no aparece luego.

Cuándo no lo recomendamos

No sustituimos empastes correctos por estética. Un composite oscurecido en el borde puede estar perfectamente sellado, y cambiarlo significa quitar más diente sano. Tampoco hacemos endodoncias «por si acaso»: si el nervio responde bien y no hay dolor ni imagen que lo justifique, se vigila y se revisa.

Interior de la clínica dental Prat & Ferrer en Mataró
Una sala, un paciente y el tiempo reservado entero: la agenda no se solapa.
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Salud de encías y bruxismo

Qué resuelve

El suelo sobre el que se apoya todo lo demás. No hay implante ni corona que aguante encima de una encía enferma.

La periodontitis no duele hasta que ya ha hecho su trabajo: primero sangra al cepillar, después se retrae la encía y por último se mueve el diente. El bruxismo hace lo contrario: no se ve la encía, se ven los dientes desgastados y planos, y a veces una mandíbula que se despierta cansada.

Cómo lo hacemos aquí

Antes de limpiar, medimos: el periodontograma sonda cada diente y deja un mapa numérico de dónde está la encía hoy. Con ese mapa se decide si lo tuyo es una higiene de mantenimiento o un raspado por cuadrantes con anestesia. Y ese mismo mapa se repite después, porque es la única forma honesta de saber si ha servido de algo.

Férula de descarga transparente sobre un paño oscuro con luz lateral
Férula rígida hecha sobre tu modelo y ajustada en boca. Una férula que no ajusta mueve dientes en vez de protegerlos.

Qué vas a notar

Después de un raspado profundo, la encía deja de sangrar en unas semanas y puede notarse más sensibilidad al frío: el diente queda algo más expuesto porque la inflamación baja. Con la férula, las primeras noches se hace rara; a partir de ahí, quien aprieta suele notar la mañana distinta.

Cuándo no lo recomendamos

No colocamos implantes ni coronas sobre una encía sin tratar, aunque se pueda hacer y aunque tengas prisa. Y no ponemos férulas termomoldeables compradas fuera: si no ajusta sobre tu modelo, no protege, mueve. Si el desgaste es antiguo pero ya no está activo, lo vigilamos y no reconstruimos por reconstruir.

Lo que no hacemos.

  1. 01

    No hacemos ofertas por tiempo limitado. Un tratamiento se hace cuando hace falta, no cuando acaba una promoción.

  2. 02

    No financiamos con letra pequeña. Si un tratamiento se reparte, verás por escrito en cuántas partes y en qué orden.

  3. 03

    No diagnosticamos por foto ni por teléfono. Hay que mirar, medir y, a veces, radiografiar.

  4. 04

    No cambiamos el plan sin explicártelo. Si aparece algo durante el tratamiento, se para y se vuelve a hablar.

  5. 05

    No tratamos lo que no te molesta si no hay motivo clínico. Vigilar también es una decisión, y a veces es la correcta.

Lo escribimos aquí para que puedas reclamárnoslo.

Preguntas que nos hacen.

Las seis que más se repiten

Están contestadas como las contestamos en el sillón: sin cerrar en venta. Si la tuya no está aquí, llámanos y te la respondemos igual aunque no vengas.

+34 937 41 48 88

Durante, casi nunca. Ponemos anestesia tópica antes del pinchazo y esperamos a que la local haga efecto de verdad antes de empezar. Después de una cirugía o una endodoncia puede haber molestias unos días, y te damos por escrito qué tomar y cuándo. Si levantas la mano en cualquier momento, paramos. Eso no se discute.

Depende de tres cosas: de la encía que la sujeta, de cómo muerdas y de cómo la limpies. La misma corona, bien ajustada, dura mucho sobre una encía sana y bastante menos en una boca que aprieta de noche y no lleva férula. No damos cifras de catálogo; damos revisiones y te decimos qué vemos en cada una.

Se puede fraccionar, y lo hablamos contigo con la cifra total delante. Antes hacemos algo que suele ayudar más: ordenar el tratamiento por urgencia clínica, para que lo que no puede esperar se haga ya y el resto se reparta en el tiempo sin que empeore. El presupuesto va por escrito y las condiciones también.

Sí: para comer y para beber cualquier cosa que no sea agua. Después te cepillas y vuelves a ponértelos. Solo mueven dientes mientras están puestos, así que el tratamiento cuenta horas reales de uso, no semanas de calendario. Si sabes que no vas a poder llevarlos casi todo el día, te conviene más la fija y te lo diremos.

Si la que traes es reciente y se ve lo que hay que ver, nos vale y no repetimos nada: pídesela a tu clínica anterior y tráela. Repetimos cuando la imagen no cubre la zona, no tiene la calidad necesaria o ha pasado el tiempo suficiente para que las cosas hayan cambiado. Se pide radiación cuando cambia una decisión.

Se respeta lo hecho. Pedimos el informe y las imágenes, valoramos en qué punto está el trabajo y te decimos qué haríamos a partir de ahí. No criticamos trabajo ajeno: casi nunca conocemos las razones que había delante. Y si lo razonable es que lo termine quien lo empezó, también te lo diremos.

¿No sabes en cuál de las cinco encaja lo tuyo?

Es normal: casi nadie llega sabiendo si lo suyo es una encía, una mordida o un diente. Para eso está la primera visita: cuarenta y cinco minutos para mirar, medir y explicarte lo que vemos con tus imágenes delante.

Cómo es la primera visita →

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